Frecuencia respiratoria en gatos: valores normales, cómo medirla y señales de alarma
Los gatos son expertos en disimular que se encuentran mal. Cuando un gato muestra signos evidentes de enfermedad, el problema suele estar ya bastante avanzado. Por eso vigilar indicadores sutiles como la frecuencia respiratoria en reposo tiene tanto valor: puede revelar alteraciones mucho antes de que el gato empiece a comportarse como un animal enfermo.
¿Cuál es la frecuencia respiratoria normal en gatos?
Un gato sano en reposo respira aproximadamente entre 20 y 30 veces por minuto. Durante el sueño profundo, algunos gatos bajan hasta 15–20 respiraciones, y eso es perfectamente normal.
Los gatitos pueden respirar algo más rápido que los adultos, y el calor, el estrés o una sesión de juego intensa pueden elevar la FR temporalmente. Para los veterinarios, el dato con mayor valor diagnóstico es la FR en reposo o durante el sueño, tomada cuando el gato está relajado y sin molestias.
Por qué conviene vigilar la respiración de tu gato
Los cambios en la frecuencia respiratoria figuran entre los primeros indicios detectables de varias enfermedades felinas serias:
- Cardiomiopatía hipertrófica (CMH) y otras cardiopatías. La CMH es la enfermedad cardíaca más frecuente en gatos y puede provocar acumulación de líquido en los pulmones o a su alrededor. Un aumento de la FR en reposo suele ser la primera señal, a menudo antes de cualquier cambio de comportamiento.
- Asma felino. Afecta a un número considerable de gatos y puede elevar la FR incluso entre episodios visibles.
- Derrame pleural. El líquido alrededor de los pulmones los comprime y obliga al gato a respirar más deprisa para compensar la falta de oxígeno.
- Dolor o estrés. Un gato con dolor puede respirar más rápido sin dar ninguna otra muestra externa.
- Anemia o infecciones. Las enfermedades sistémicas aumentan la FR porque el organismo necesita trabajar más para aportar oxígeno.
Los cardiólogos veterinarios piden habitualmente a los dueños de gatos cardiópatas que registren la FR en reposo en casa. Un ascenso sostenido —incluso de 24 a 32 respiraciones por minuto— puede ser el detonante para una visita a tiempo y una intervención más temprana.
Cómo medir la frecuencia respiratoria de tu gato
Con los gatos no siempre resulta fácil: son pequeños, se acurrucan y rara vez colaboran. Así es como mejor funciona:
- Espera a que el gato descanse o se duerma. Un gato hecho una barra de pan en el sofá o tumbado de costado durmiendo: perfecto.
- Observa los movimientos del pecho o del abdomen. Cada subida y bajada es una respiración. En los gatos, los movimientos abdominales suelen verse mejor que los torácicos.
- Cuenta durante 60 segundos. Un minuto completo da el resultado más fiable.
- Anótalo. Un dato suelto ya es útil; una tendencia a lo largo de días y semanas no tiene precio.
El problema: Los gatos tienen el sueño ligero. Para cuando te has acercado lo suficiente, has puesto el cronómetro en marcha, no te has perdido y buscas el bolígrafo… es muy probable que el gato ya se haya levantado y se haya ido.
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La app calcula la frecuencia en tiempo real, se asegura de que cuentes el tiempo suficiente y guarda cada medición automáticamente. A lo largo de semanas y meses se va formando un historial respiratorio detallado: datos que pueden resultar de un valor incalculable si tu gato llega a tener problemas de salud.
Señales de alarma: cuándo la respiración indica un problema
Contacta con tu veterinario si observas:
- FR en reposo por encima de 30 respiraciones por minuto de forma persistente. Una lectura de 32 puede no significar nada. Tres días seguidos por encima de 30 quiere decir que algo ha cambiado.
- Respiración con la boca abierta. Los gatos son respiradores nasales obligados. Un gato que respira por la boca en reposo casi siempre está en una situación de dificultad importante, y requiere atención veterinaria inmediata.
- Esfuerzo visible al respirar. Si los costados del gato se mueven de forma exagerada o se aprecian movimientos abdominales marcados, la respiración es laboriosa.
- Desviación respecto a la línea de base individual. Si tu gato normalmente respira a 22 por minuto y de repente marca 34 durante dos días seguidos, se trata de un cambio significativo, aunque 34 apenas supere el límite superior del rango «normal».
- Respiración acelerada junto con otros síntomas. Pérdida de apetito, tendencia a esconderse, apatía o tos sumados a una FR elevada son motivo suficiente para llamar a la clínica.
Preguntas frecuentes
En reposo, de 20 a 30. Durante el sueño profundo, valores de 15 pueden ser perfectamente normales.
La respiración acelerada de forma puntual tras el juego, con calor o en una situación de estrés (como un viaje en coche) es esperable. La respiración rápida persistente en reposo —sobre todo por encima de 30–40— puede indicar un problema cardíaco, pulmonar o sistémico.
No. A diferencia de los perros, los gatos no deben respirar por la boca en reposo. La respiración bucal en un gato es un signo de dificultad respiratoria y debe tratarse como una urgencia.
El ronroneo puede dificultar un poco la observación del movimiento respiratorio, pero no altera la frecuencia en sí. Concéntrate en la subida y bajada del abdomen.
